29.4.11

Tres

Hoy hace tres años del peor día de mi vida, el día en el que tuve que enfrentarme a esa llamada, ese interminable viaje en taxi, ese montón de hombres de blanco que no tenían explicación que darme, a coger el teléfono y decirles a una madre y una hermana lo que jamás hubiera querido que saliera de mi boca.

Tuve que tragarme lágrimas que aún no he derramado y que no sé si saldrán de mí algún día, tuve que ser fuerte aún no sé por qué... pero lo fui. Fui hasta fría a vista de muchos pero es que tres años después sigo en shock, sigue costando creer que no estás, que no vas a volver. No me lo creo y no he reaccionado.

Muchas veces, así, de la nada, aparecen en mi mente las imágenes de ese día, lo que sentí, lo que dije, lo que me dijeron. Y te veo en aquella cama, a ti no, porque ya no estabas allí, pero a la cáscara gracias a la que te movías con dificultad por el mundo. Esa cascara a la que abrazaba, sobre la que me gustaba acostarme y escuchar los latidos del corazón que había dentro. Recuerdo los besos que te di al despedirme, las palabras que te dije allí solos en aquella habitación fría, aún más fría.

Echo de menos tu sonrisa, tu voz cuando me llamabas, nuestras discusiones... echo de menos decir "papi", acompañarte a cualquier sitio con el coche, tu tos por las mañanas, que presumas de mí ante tus amigos y me hagas sentir que importo y que estás orgulloso de mí.

Hoy lo que hiciste mal ya no importa porque no puedo remediarlo. Me quedo con la lección aprendida aunque no puedo evitar sentir rabia a veces cuando veo a tu mujer sufrir, a mi hermana, a mí misma... pero soy como tú, los enfados me duran poco, la rabia sale volando tan rápido como llegó y queda lo que queda, que tú no estás y nosotras ya no podemos decirte nada, ni lo bueno, ni lo malo.

Ojalá pudieras verme tan feliz como soy ahora. Pero, ¿sabes qué? Yo te siento aquí, sé que estás contento, que te sientes orgulloso y que a tu manera intentas ayudarnos. No nos dejes otra vez, ¿vale? Que aún te necesito, te necesitamos.

Te quiero muchísimo y nunca te olvido, sería imposible, porque te veo cada vez que me miro al espejo.

3 spoons of jam:

P. dijo...

Es triste, pero también precioso, lo que dices, cómo lo dices...me has sacado una lágrima.

Te mando un abrazo.

LF dijo...

No sé qué decirte ante esto... no puedo decir nada que no suene raro, o frívolo o cualquier otra cosa. Así que me quedaré con que, si te sirve de algo, dudo que no esté orgulloso de ti. Eres grande. Increíblemente grande.

Audrey dijo...

Tu padre estaría mil veces feliz y mil veces orgulloso de ver cómo su hija más luchadora ahora sonríe como siempre ha merecido hacerlo, aunque te quedan sonrisas por tener (que si no, el camino que queda sería muy aburrido), pero lo estás consiguiendo y yo también creo que está ahí viéndolo y sonriendo a su vez.

Todos debemos agradecerle habernos dejado una persona como tú.

Miss you <3

 
design by suckmylolly.com